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Todos nosotros, en algún momento de nuestras vidas dejamos de tener lo
que ya tuvimos, dejamos de vivir lo que ya vivimos, dejamos de contar con lo que
contábamos. |
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Todos nosotros, en algún
momento de nuestras vidas perdemos algo.A veces perdemos un sueño: Hay padres
que sueñan con el nacimiento de hijos perfectos, y los hijos nacen con alguna
anomalía. Siempre es posible hacer algo. Como mínimo, tener la felicidad de amar
a aquel niño como él es.
A veces perdemos una relación:
Hay parejas que pretenden vivir juntos para siempre, pero el divorcio acorta
esta expectativa. Siempre es posible hacer algo. Como mínimo, comenzar otra
relación.
A veces perdemos el orden
natural de las cosas: Hay padres que planean un futuro prometedor para sus
hijos, pero el hijo se muere antes que sus padres. Siempre es posible hacer
absolutamente nada.
La muerte es la que causa la
peor de las pérdidas: la más definitiva, la que más asusta, la que más deja a
las personas si saber cómo continuar con la propia
vida.
Quien todavía no pasó por un
momento de esta naturaleza, ya pasará. No falta. Nadie escapa.
A Veces quiero
creer, pero no puedo
Todo es una total
insensatez
En estos momentos
le pregunto a Dios, escúchame amigo
Si era para
deshacer porqué lo hiciste.
De esta forma, con rima,
métrica y melodía, Vinicius de Moraes cantaba sus cuestiones, porque
definitivamente es difícil entender la vida y la
muerte.
Las teorías que las explican
son muchas, desde las céticas y racionales hasta las humanitarias y religiosas.
Hay explicaciones con
fundamento y sin fundamento,
unas son más consolidadas que otras, pero ninguna es capaz de llevarnos a un
total: “Excelente” Ahora ya entendí todo!
Una muchacha, linda y exitosa,
luego de haber pasado por una relación conflictiva la cual le dio un lindo hijo
y mucho sufrimiento, pensó que había encontrado la felicidad al lado de un joven
bonito y exitoso, hasta que la muerte se lo llevó a través de un accidente de
auto a fin de año.
Nuevamente sola en la vida, y
aunque muy lastimada, estaba más madura, ella dijo: Es imposible entender. Sólo
sé que no tengo garantía de nada.
Una señora que cuida las frutas
en un supermercado me contó que su yerno en la noche de Navidad fue asesinado en
un semáforo cuando volvía con la esposa y la hija para su casa, después de
la medianoche. Ella dijo: Es
imposible entender. ¿Quién puede garantizar algo?
Y es así, nadie puede
garantizar nada, pero se sabe que cuando la muerte llega lo hace sin
anestesia.
Sin teorías, sin eufemismos,
sin blablablas decimos, perdí mi padre, yo perdí a mi madre, yo perdí a mi
marido, yo perdí a mi esposa…. Yo perdí!
Es un Yo Perdí triste,
dolorido, sufrido, con un sabor de traición, de bronca. Hay mucho dolor en el
corazón.
Lulu Santos dice en una música
que va a llevar un tiempo para curar lo que se hirió por dentro. El tiempo es el
santo remedio. Los recuerdos quedan para siempre, pero el dolor va
disminuyendo.
Mientras tanto, es importante
mirar a las personas que se quedan – padres, hijos, maridos, esposas, hermanos,
tíos, sobrinos, primos, amigos…. Mirarlos y ver la presencia de la tristeza en
sus ojos.
Encontrar en sus rostros la
complicidad en el dolor. Darnos cuenta que el origen de sus lágrimas es el mismo
que el nuestro. Escuchar en su silencio un pedido de socorro, el mismo que grita
nuestro silencio.
Todos perdieron y están
sufriendo. Cada uno con su pérdida, cada uno con su manera. Cada uno partiendo
del papel que tenía quien murió en su vida. Pienso que es imposible medir el dolor
del alma, pero no es imposible entender lo que el otro está sufriendo a partir
del propio sufrimiento. El dolor no es sólo de uno! Por eso les quiero decir a
todos los que perdieron a alguien que amaban: busquen apoyo y den apoyo. No se
aíslen, no se cierren. Miren a su alrededor, miren para al lado. Hay más
personas involucradas. Si hay alguna cosa que se puede aprender con el
sufrimiento, es que es mejor llorar apoyado a un hombro y que es muy bueno
ofrecer nuestro hombro para que alguien llore. Es tan bueno dejarse abrazar y
abrazar en este momento.
Quien tiene dificultades de
entregarse a un apoyo en este momento, tiene dificultades en todos los otros
momentos de la vida.
Espero que este no sea el caso de quien me está leyendo, porque
ser así, realmente es muy duro.
Hasta la
próxima
Gláucia Telles Sales