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Alimentación y Cáncer por Andrea Alterio

La nutrición está ganando mucho espacio en la prensa, en los centros de salud y en la vida de las personas. La Diva del momento. El tema fue alcanzando posición exclusiva en los asuntos más hablamos, admirados y conocidos, sin embargo, infelizmente no siempre practicado plenamente.

Siempre asociada a la salud, la alimentación es una importante aliada cuando el asunto es calidad de vida, en la prevención de enfermedades, pero todavia poco relacionada al tratamiento específico de enfermedades más graves, a no ser que sea al manejo de los efectos adversos causados por el tratamiento.

Es muy común en los consultorios que los pacientes tengan dudas en relación a la alimentación y el tratamiento de la enfermedad, esto llena la cabeza de los pacientes de muchas preguntas.

Y, ¿será que podemos asociar la nutrición a la conducta médica de tratamientos de enfermedades graves como el cáncer?

La respuesta es muy simple:  Claro que si. ¿Quién no se trató de una enfermedad, por más simple que sea y no recibió del equipo de salud una orientación sobre lo que se debía comer?

La alimentación está presente en todas las etapas de la vida. Su concepto de prevención es siempre la mejor alternativa, y si está bien relacionado a una conducta técnida de alimentación puede traer mejoras significativas a la salud del paciente.

Es claro que cuando estamos en tratamiento de cáncer, comer no siempre es la primera cosa que pensamos. Sin embargo, permanecer nutrido e hidratado durante el tratamiento es extremamente importante para combatir la enfermedad.

No es porque se están haciendo sesiones pesadas de quimioterapia o radioterapia que debemos dejar de lado el aspecto emocional, social o agradable de la dieta. Es claro que debemos tener reglas, limitaciones y direccionamiento específico, pero siempre tendremos la oportunidad de elegir alimentos dentro de estos límites, que nos gusten y nos traigan no sólo la mejora física y la comodidad.

Durante el tratamiento, el cuerpo necesita un mayor volumen de energia y una mayor carga de nutrientes que lo normal, tanto para la demanda por reparos de los efectos del tratamiento, como cirugía, radio o quimioterapia, como también para el combate de la enfermedad por el sistema inmunológico.

De esta forma vamos a entender como podemos proceder de una manera general, cuando se está en el tratamiento de una enfermedad tan grave como el cáncer

La primera cosa que tenemos que recordar es que el cuerpo está constituido por alrededor de 75% de agua, por lo cual un cuerpo deshidratado no responde bien al combate y tratamiento de enfermedades.

 

La eliminación de muchos compuestos tóxicos se realiza por la orina, por esto el consumo adecuado de agua es necesario para un buen funcionamiento de desintoxicación de las drogas quimioterápicas y su eliminación orinaria. También la radioterapia es un procedimiento que necesita un cuerpo muy bien hidratado para que se tenga una buena efectividad, entonces la estrategia del consumo de agua debe ser muy bien adaptada para que garantice un buen consumo y se eviten situaciones desconfortables como las náuseas y constipación, por ejemplo.

Los carbohidratos son una de las principales fuentes de energía para el cuerpo y el cerebro. Decenas de alimentos nos proveen buenas fuentes de nutrientes, sin embargo, debemos conocer bien los tipos de carbohidratos para hacer una buena desición.

Clasificados como carbohidrados simples, están aquellos alimentos que nos dan carbohidratos de fácil y rápida absorción – proveen energía inmediata a las células. Este tipo de alimento debe estar rigurosamente controlado ya que las células de cáncer por estar en plena actividad de crecimiento se encuentran en plena necesidad de combustible, por esto se benefician de una dieta con exceso de carbohidratos simples o azúcares (para un entendimiento más fácil). De esta forma, azúcares y dulces, harina blanca, almidón (maizena, harina de tapioca, féculas..) y sus preparaciones (biscochos, tortas, panes, tartas, masas…) raizes como papas y mandioca cocida y sin cáscara, deben evitarse.

Los carbohidratos complejos son aquellos que nos dan energia de  una forma más lenta y controlada, son asociados a fibras y traen beneficios extras además de la fuente de energia, ayudan en el funcionamiento intestinal, microbiota y en la mejora del sistema inmunológico. Son alimentos que están cargados de nutrientes como vitaminas y minerales, ya que en su mayoria pertenecen al grupo de frutas, legumbres, verduras y cereales. El consumo de estos alimentos en su forma íntegra es esencial. Consumirlos con residuo de la cáscara, cáscara y en su forma cruda o ligeramente cocidos al vapor es la mejor manera de beneficiarse de este grupo alimentar, logicamente debemos obedecer algunas orientaciones de seguridad e higiene en determidadas etapas de la enfermedad y tratamiento donde no se permite incorporar el libre consumo crudo de alimentos, quédate atento.

Las grasas  son buenas fuentes de energía e importantes en la constitución y reparo celular durante el tratamiento. Fuentes de grasa son esenciales en la dieta pues le  ofrecen de una manera saludable una buena cantidad de combustible al cuerpo.

Grasas mono y polisaturadas derivadas de alimentos como el aceite de oliva extra virgen, palta (aguacate), aceite de coco, aceite de castañas o semillas son las más indicadas en esta etapa además de ofrecer buenas fuentes de antioxidante.

Las proteinas son fundamentales para el crecimiento y reparo de los tejidos, sistema inmunológico,  hormonas y enzimas metabólicas.

Durante el tratamiento del cáncer, las terapias de tratamiento causan lesiones y pérdidas celulares que necesitamos restaurar, haciendo que aumente la demanda de nutrientes. Por lo tanto  el buen consumo de este nutriente es esencial de forma de proveer materia prima para que el cuerpo restaure lesiones y recupere  su stock. Un buen indicador de salud nutricional es el mantenimiento de la masa muscular del cuerpo, entonces el consumo equilibrado de proteinas es fundamental.

Vitaminas y minerales son micronutrientes fundamentales en las más diversas reacciones químicas que suceden en el cuerpo. Durante el cáncer el metabolismo celular puede estar aumentado, demandando un mayor consumo de nutrientes. El tratamiento de cáncer seguramente aumenta la demanda de consumo debido a la necesidad que tenemos de establecer el equilibrio  delante de la enfermedad.

La demana de trabajo hepático para procesar las diversas drogas del tratamiento contra el cáncer, la generación de radicales libres inherentes al proceso terapéutico de la quimio y radioterapia, el estrés oxidativo involucrado en todo el ciclo de la enfermedad física y emocional, demandan una buena carga de consumo de antioxidantes de origen alimentar. El control y el balance del ambiente intracelular, como estado de inflamación, acidez y oferta de nutrientes hacen que el tratamiento de esta enfermedad tenga más resultado cuando está asociado a una buena nutrición.

Alimentos fuente de fitoquímicos, vitaminas y minerales antioxidantes son fundamentales para una mejor respuesta del hígado en la incorporación de los medicamentos de forma de minimizar la carga tóxica y el funcionamiento celular para el equilibrio del combate a los radicales libres que se exponen durante la etapa de la enfermedad y tratamiento, también obligándonos a aumentar el aporte de alimentos fuente de estos nutrientes.

Alimentos fuente de vitaminas D, A, C e E, minerales como selenio, magnesio, manganeso e hierro, flavonoides y otros antixodantes son fundamentales en todo el proceso del tratamiento, actuan sinérgicamente evitando el exceso de carga de estrés oxidativo, inflamación y síntomas adversos generados en la enfermedad o su tratamiento.

Alimentos fuente de vitaminas del complejo B también deben evaluarse en su oferta de consumo de acuerdo al tipo de enfermedad y a la respuesta del paciente, haciendo el acompañamiento nutricional de extrema  importancia y rigor en la terapia de la enfermedad.

De esta forma alimentos con función específica como el azafrán, jengibre, uvas, té verde, manzana, frutas rojas, tomate, crucíferas entre otras son cruciales en el menú para acompañar la enfermedad, ya que actuan de una forma en mejorar las respuestas metabólicas importantes que suceden durante el curso de la enfermedad y su tratamiento.

 

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Andrea Alterio es Nutricionista graduada en la Universidade São Camilo (SP) con especialidad en Oncologia Multiprofesional por el Hospital Israelita Albert Einstein. Maestra en Nutrigenética y posee otras 4 especializaciones en Nutrición Clínica, con énfasis en Metabologia y Bioquímica Médica, Nutrición Funcional, Obesidad y Deportes además de un Master en Nutrición Humana comportamental (coaching nutricional) en Roma, Itália.  Actualmente trabaja en consultório clínico, en São Paulo e Interior.