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Cuidando del Cuidador por Erika Scandalo

Cuidador tambíen necesita cuidarse:

¿Qué se debe hacer para mantener la mente y el cuerpo saludable?

Para todas las situaciones en las que existe una persona que necesite ayuda, tendremos un ángel de la guarda llamado CUIDADOR.

Esta persona es la que siempre está preocupada con lo que es necesario hacer, como el horario del remedio, la higiene, la fecha de la consulta, la alimentación, la ropa, y todos los cuidados que se refieran al paciente.

En la mayoría de las veces son familiares o amigos y muchas veces se turnan. Hay situaciones en las que una sóla persona asume esta función. ¿y saben porqué? Por dedicación y consideración a quien aman! ¿Esto es o no cosa de ángel de la guarda?

Sin embargo es muy importante una mirada más específica para esta persona. Los siguientes itens nos traen algunas reflecciones necesarias para la salud del cuidador, y algunas situaciones para disminuir las dificultades.

 

ACUMULACIÓN DE ACTIVIDADES – muchas veces el cuidador acumula la función de cuidar del paciente, trabaja afuera, trabaja en casa, cuida los hijos…. Todo esto genera un estrés muy grande por acumular responsabilidades.

Para mejorar estas actividades de rutina, tener un cronograma puede ser el mejor auxilio. Un cronograma significa hacer una lista de todas las actividades necesarias, sus horarios, días de la semana, y quien realizará esa actividad. Esto ayudará a todos, incluso si hay más de un cuidador. Confiar en la memoria de alguien con muchas actividades, no es lo adecuado, ya que hay chances de que se equivoque y estos errores pueden tener grandes y peligrosas consecuencias.

 

SENSACIÓN DE CULPA –  la sensación de ser responsable por el paciente es una de las primeras sensaciones del cuidador. Con esta sensación vienen otras, como las de querer mostrarle al pacientes cosas que el debe hacer para mejorar, intentar providenciar situaciones agradables, preocuparse en evitar situaciones difíciles, y cualquier otra cuestión que se refiera a mantener el paciente en una  situación confortable. Cuando esto no sucede, cuando algo sale del control, es muy común que el cuidador se sienta culpable. Principalmente cuando hablamos con madres o compañeras (os) surge el sentimiento de “debería haber hecho algo para evitar eso” – entonces aparecen los sentimientos de culpa.

Es importante comprender que,no sólo en la vida del paciente, sino en la vida de todos, la mayoría de las cosas no están sobre control. Intentar controlarlas,  traerá más estrés y sufrimiento para todos. Será necesario aprender a sobrellevar las dificultades, las adversidades, intentando observar cómo es posible aprender con la situación, si es posible evitar situaciones semejantes en el futuro, y si son inevitables, compreender que la rabia, estrés, rebeldía o cualquier otro pensamiento/sentimiento negativo no traerá la solución. Al contrario, los sentimientos positivos y optimistas, no resuelven los problemas,  pero los vuelven  soportables. El buen humor puede ser  un excelente remedio para las adversidades.

 

SENSACIÓN DE INCAPACIDAD – ante cualquier diagnóstico de enfermedad todos nos quedamos nerviosos y con la esperanza que habrá una mejora rápida y con el menor sufrimiento posible. Pero infelizmente en algunos casos el dolor será inevitable, el propio tratamiento traerá condiciones adversas y el paciente sufrirá no sólo físicamente, como también se pondrá depresivo, irritado y antisocial. Y no es posible hacer nada por el paciente, lo que se puede hacer es ofrecerle apoyo.

Lo que es principal para comprender es que la propia enfermedad algunas veces altera el funcionamiento del organismo del paciente, causando reacciones emocionales diferentes a las acostumbradas. Y sin dudas la condición de dependencia deja a las personas más sensibles, irritadas y apáticas. Cualquier reacción emocianal diferente no se debe considerar como dirigida al cuidador,  sino como una reacción  a una situación dificil que el paciente está viviendo.

Claro que es muy difícil recibir ofensas o tratar un paciente de  mal humor. La alternativa es que el cuidador  busque formas de relajarse y momentos para descansar, alejándose del paciente y permitiéndole que él también refleccione sobre lo que ocurre. La regla máxima es: evitar confrontarse – no discutir, no cuestionar, no responder. Apenas haz lo que debes hacer, y retírate. La  ausencia a veces es un excelente consejero para ambas partes.

 

NEGLIGENCIAR SÍNTOMAS DE DESGASTE FÍSICO Y EMOCIONAL – Sí, hay una gran cantidad de tareas, y el cuidador no puede relajarse. Muchas veces el cuidador acaba pasando sus límites en nombre de la dedicación a los cuidados  y obligaciones. Sin embargo la situación de estrés a la que está sometido es grave, y si el cuidador no respeta sus necesidades, hay una gran posibilidad de desarrollar síntomas tanto físicos como emocionales, y enfermarse.

Algunos síntomas que no pueden negligenciarse: ansiedad, tensión, problemas para dormir, problemas para alimentarse, pesimismo frecuente, agotamiento de energía, resistencia baja (engriparse con frecuencia, alergias, etc) caída de cabello, problemas de piel, dolores de cabeza, dolores musculares. Todos estos síntomas pueden relacionarse al desarrollo de un cuadro de estrés y pueden agravarse. Por lo tanto, ante cualquier señal, es importante buscar una ayuda médica. El propio aislamiento del cuidador, en función de la falta de dedicación a su vida personal, puede dejar más grave los síntomas.

 

OLVIDARSE QUE TAMBIÉM ES HUMANO –  muchas veces el cuidador se  dedica únicamente al paciente y se olvida que también tiene sus necesidades. Se siente culpable  sólo por pensar que también quisiera descansar;  irritado con los malos tratos que recibe del enfermo; cansado por no sobrarle energías por la falta de descanso y sueño tranquilo; acaban dejando de lado sus propias vidas, sus  sueños y deseos, aunque sea temporareamente.

Sobre este punto es muy importante que el cuidador recuerde que también es una persona, y que todas las necesidades no sólo son aceptables, como  también necesarias para la vida de cualquier persona. Que el cuidador tiene derecho de tener un  momento de descanso. Y es muy necesario que se intente intercalar la tarea con otros cuidadores, consiguiendo que en los momentos de descanso el cuidador pueda buscar actividades que lo relajen, descontraigan y lo diviertan. Incluso es importante intentar mantener una rutina de ejercicios físicos, como ir al gimnasio, caminar en el parque o en el propio barrio, mantener una alimentación balanceada y cuidar al máximo de las horas de sueño. De esta manera  el cuidador puede preservar su salud y continuar con su ayuda al paciente.

Y por fin cuidador, deja de lado tareas domésticas, reglas sociales desnecesarias, o cualquier otra cuestión posible, pero no te olvides de ti! Porque si tú no te cuidas, corres el serio riesgo de cambiar de papel de cuidador para el papel de paciente.

Y tú que eres paciente, cuida a tu cuidador

Ahh y no te olvides de agradecerle también!


 

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Erika Scandalo -  especialista en Psicología Clínica, escribe sobre la vida y las diferentes formas de aprovecharla. Cree que la felicidad es consecuencia de una visión proactiva sobre las dificultades. Ser feliz es más un vistazo a lo que tiene, que tener todo lo que desea.