DIAGNÓSTICO

La enfermedad puede descubrirse de varias formas. Los síntomas e indicios más frecuentes son: dolores óseos o fracturas, y alteraciones bioquímicas de la sangre o de la orina. La confirmación del diagnóstico de mieloma requiere por lo menos dos de los siguientes elementos:
Una muestra de la médula ósea con células plasmáticas en cantidad superior a 10% (generalmente a partir de 20 hasta 30%). Estas células plasmáticas son generalmente monoclonales.
 
Una serie de rayos-X de todo el esqueleto que muestra lesiones líticas en por lo menos tres huesos diferentes.
 
Muestras de sangre u orina con niveles anormalmente elevados de anticuerpo ( inmunoglobinas) o proteínas de Bence Jones (secretadas por células plasmáticas y detectadas por un proceso llamado electroforesis de proteínas).
 
Una biopsia que muestre un tumor de células plasmáticas (plasmocitoma ) dentro o fuera del hueso.

     Se supone que el paciente tiene un tumor único de células plasmáticas (plasmocitoma solitario) cuando:
La biopsia quirúrgica muestra un tumor de células plasmáticas dentro o fuera del hueso.
 
La proliferación de células plasmáticas no es superior a 10% del total de las células de la médula ósea, y no se detecta ninguna lesión lítica fuera del local del tumor.

     Algunos pacientes presentan niveles anormalmente elevados de proteínas en la sangre o en la orina, y no muestran ningún otro síntoma. Esta condición se llama Gamopatía Monoclonal de Significado Indeterminado (GMSI). Los pacientes con GMSI pueden desarrollar mieloma múltiple, pero la GMSI por si sola no es perjudicial y no requiere tratamiento.

     Para más información sobre diagnósticos y tratamiento, consulte el Manual del Paciente haga clic aquí .