Noticias y Destaques
El equilibrio es el secreto de la vida

El equilibrio es el secreto de la vida
 

“La vida es como  andar de bicicleta, para mantener el equilibrio es necesario estar en movimiento” (Albert Einstein)

Sábado, hora del almuerzo y la casa estaba llena. Día de sol, piscina, risas y el  asado ya estaba exalando su aroma. Me levanté para preparar mi plato: muchas hojas verdes, legumbres coloridos y una deliciosa mandioca asada en aceite de salvia. Mientras estaba eligiendo, escucho a algunos amigos en una disputa por conocimiento sobre carnes, sus beneficios y su preparación.  Me alejé un poco para no involucrarme en charlas más profundas sobre alimentación. A pesar de haberme alejado no fue suficiente para que la pregunta se volviera hacia mí… la charla estaba agitada y me cabía a mí pacificar los ánimos, pero esto podría hacerse sobre una perspectiva: tirando un balde de agua fría. La duda era común como en el consultorio, todos querían saber porque la carne había sido clasificada como un alimento de alto riesgo para el desarrollo de cáncer y si esta información era real, querían saber como podía ser consumida.  En medio a una discusión entre carnes mortales y pavitos saludables, necesité alertar los diversos factores sobre el tema, sería una larga discusión. Entre los diversos aspectos, había un hecho incuestionable, la carne en su versión procesada, o sea, conservada o embutida de manera general eran pésimos productos para la salud. Aquella idea que el pavito es uno de los comodines para una dieta sana es uno de los mayores mitos en la historia de la alimentación moderna. Las carnes procesadas de una manera general poseen conservantes específicos utilizados inicialmente con la intención de preservar el alimento, método desarrollado para aumentar el tiempo de consumo y la seguridad alimenticia, pero que a pesar de esto, se demostró con el pasar del tiempo y estudios ser un tiro al oscuro para quien busca una alimentación saludable. Los conservantes utilizados en estos productos son agentes nocivos, pues la ingestión de estos aditivos químicos en nuestro cuerpo los identifica como agentes tóxicos y en el proceso de desintoxicación para eliminación del cuerpo,  otro metabolico nocivo se formula y este tiene una acción cancerígena importante.

“Pero entonces no se puede comer ningún embutido o carnes? (.. en breve no podremos comer nada)”. Pregunta una amiga en un tono de voz más nervioso e indignado, hecho común en las discusiones con diferentes opiniones que vivimos actualmente.

Mi respuesta es simple: No debemos, pero sí …(con excitación), podemos. El hecho es que debemos evitar al máximo el consumo de carnes conservadas. En realidad nos debemos exponernos al menor número de factores de riesgo.Vivimos en un mundo lleno de agentes tóxicos y peligrosos. Como no podemos vivir en una burbuja, lo que podemos es disminuir la exposición ya que tenemos una obligación moral con nuestra vida.

Dicho esto, consumir este tipo de alimentos debería ser prohibido, pero si el mismo es parte de un contexto social o emocional fuerte, o si simplemente se quiere consumir, recuerda que la alimentación tiene su parte emotiva, por lo tanto, hazlo con moderación.

En un simple silogismo una voz grita del fondo, con una suave sensación de alivio y placer:  Las carnes frescas estarían completamente liberadas!! Infelizmente debo tirar otro balde de agua fría. No es tan así,  ya les habia dicho sobre los factores que afectan el tema. Para explicar este nuevo punto, necesitamos entender el cuerpo humano como un todo. La carne es inicialmente quebrada en el estómago y sus nutrientes pasan al intestino para la digestión y absorción.  Respiré hondo y comencé: todo comienza cuando la alimentación se negligencia, como ejemplo práctico, les pedí a todos que miraran sus platos y contaran quienes se habian servido ensalada. Muchos miraron para abajo, y antes de levantar la mirada.. como en un pase de magia comenzaron a pasar de mano en mano la bandeja de legumbres disputando por un tomate o una zanahoria. Un cuerpo sin nutrientes pierde el combustible fundamental para su funcionamiento perfecto, no produce enzimas y/o ácido clorhídrico esenciales para una buena digestión gástrica, de esta manera la carne se queda mucho tiempo en el sistema digestivo hasta su completa degradación.  Este es uno de los puntos iniciales del proceso nocivo, que termina en nuestro intestino, que también esta desregulado debido a la alimentación desequilibrada y sin vitaminas y minerales. Con un intestino desequilibrado, la salud de nuestra microbiota no es la ideal y un grupo de bacterias presente en un intestino que no está sano, encuentra un ambiente ideal cuando llega la carne. Estas bacterias pueden fermentar algunos nutrientes de la carne (no sólo de ella, sino los que están presentes en ella) como la colina y carnitina y producen otro compuesto que al pasar por el hígado, intentando eliminar, se trasnsforma (oxidado) en un compuesto más nocivo, capaz de agravar la salud, principalmente cardiovascular e inflamatoria propiciando un ambiente dañoso para nuestras arterias y perfecto para proliferar células neoplásicas.

Entre un poco de zumo y mandioca, cuando parecía que todo se había entendido respiré hondo y un poco tímida, levanté más una bandera roja. Como en una carrera, pasamos 1, 2, 3 obstáculos y cuando estamos a punto de llegar a cruzar la línea de llegada, una nueva traba aparece adelante nuestro. Un nuevo alerta debía aclararse: la preparación de la carne.

El método de cocinar las carnes hace toda la diferencia en la formación  de otros compuestos también cancerígenos. La preparación en altas temperaturas y su contacto directo con el fuego o superficie caliente (sartén, parrilla, grill, plancha..) forman esa corteza crocante y deliciosa de la carne, pero es el resultado de quemar la proteina y la grasa y forma compuestos químicos que pueden desencadenar cáncer y envejecimiento de células del cuerpo, deteriorando las funciones y funcionamiento correcto de las células y órganos. Por lo tanto, la carne que se cocina al vapor, presión,  agua, por un procedimiento más lento, temperatura más baja y controlada es la mejor manera de consumir carnes. Con ánimos estresados y un bife sangriento en las manos, una persona dice: OK, pero no todos queremos ser vegetarianos en esta vida, como debemos proceder. En medio del caos, encuentra el punto de equilibrio. Como el desorden ya está establecido, limpia la casa y comienza de nuevo.

Simple: Prepara tu cuerpo. Toma conciencia de tu salud y de tus decisiones, permítete cambiar y no te quedes parado en el capricho de una rutina ya estipulada, explora y aprende nuevos conceptos, nuevos estilos, manténte en movimiento, evoluciona, permanece en la bicicleta.

Para comenzar disminuye al mínimo posible el consumo de carnes rojas, limitando su cantidad y frecuencia al máximo. Descubre nuevos sabores. Si puedes haz un periodo de desintoxicación, limpieza corporal. Sumado a esto, aumenta mucho al plato una variedad de verdudas y legumbres. Consume más frutas y fitoterápicos (infusiones), practica el ayuno.

Cuanto más  se consuman nutrientes y fitoquímicos oriundos de los vegetales, menor la exposición a factores de riesgos, cuanto más tiempo tenga el cuerpo para limpiarse, mejor será tu salud y tu flora intestinal, mayor será el stock de nutrientes para el funcionamiento del organismo, menor será el número de células con defecto y menor el impacto de la acción de las bacterias nocivas sobre la carne y consecuentemente menores serán los daños por su consumo.

Un cuerpo bien equipado consigue responder a los más diversos estímulos, asi que para poder arriesgarnos, necesitamos estar preparados, bien entrenados  para luchar y revertir los maleficios a los cuales optamos por exponernos y como bien dicen los taoistas: “la hora de establecer el orden es antes de entrar en desorden”


***

Andrea Alterio es Nutricionista graduada en la Universidade São Camilo (SP) con especialidad en Oncologia Multiprofesional por el Hospital Israelita Albert Einstein. Maestra en Nutrigenética y posee otras 4 especializaciones en Nutrición Clínica, con énfasis en Metabologia y Bioquímica Médica, Nutrición Funcional, Obesidad y Deportes además de un Master en Nutrición Humana comportamental (coaching nutricional) en Roma, Itália.  Actualmente trabaja en consultorio clínico, en São Paulo e Interior.