Historias de Pacientes
miguel
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Saqué esta foto el primer día de quimio de mi padre, 14/08/19, cuando todo todavía era desconocido para nosotros. Antes del correcto diagnóstico se fueron seis meses de dolores, anemia e inicio de insuficiencia renal. Luego de la primera semana de tratamiento hubo grandes resultados y nunca imaginé que lloraría conmemorando momentos tan simples. Mi papá que estaba literalmente atrofiado en una cama, pudo delicadamente sentarse solo en el banco de pasajero del auto y en ese mismo día volvió a sentir los sabores de los alimentos. El grupo de apoyo comenzó a ser una familia que me ayudaba a aclarar dudas. Los cabellos no se cayeron, el tratamiento odontológico que era urgente no tuvo ninguna complicación, los dolores estaban en el pasado, la pneumonía dejó una cicatríz en los pulmones pero ya no estaba más, la anemia ya no hacia más parte del hemograma mensual, los remedios disminuyeron, el tema renal se estacionó y ahora que sabemos lo que tenemos que combatir, la vida pasó a seguir el mismo ritmo y está mucho más tranquila. Iniciaremos el séptimo ciclo de la quimio y con todo esto estamos aprendiendo a celebrar todos los momentos de la vida, dándonos cuenta que no estamos solos en esta lucha diaria y que los altos y bajos de la vida son parte de la cura que todavía está en camino. Por el día 14 de agosto, lloré mucho porque me dijeron que mi padre no podria hacerme la TMO y yo creía que sería la única chance de cura. Hoy en día, esto ya no me asusta más, le agradezco a Dios porque mi padre respondió al primer protocolo, y estoy intentando entender como será el próximo con Talidomida y rezo para que surjan nuevos protocolos y estudios. La palabra remisión entro en el lugar de cura y ahora es parte de mi vocabulario. De hija menor pasé a ser la cuidadora de mi padre y hoy mi meta es proporcionarle calidad de vida para que aproveche la vida sin miedo y sin dolores, porque sé que es posible.



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