Síntomas del mieloma


Por qué debe tratarse el mieloma

El mieloma puede causar diferentes problemas médicos, que incluyen: lesiones óseas, hipercalcemia (nivel alto de calcio en la sangre), recuentos sanguíneos bajos (sobre todo anemia), predisposición a infecciones y daño renal. Por esa razón, los pacientes con mieloma activo o MDE requieren tratamiento para evitar las complicaciones médicas graves. Como las vértebras suelen verse afectadas y las proteínas del mieloma producidas por las células del mieloma pueden dañar los nervios, es posible tener problemas vertebrales y nerviosos que necesiten especialmente un tratamiento urgente.

Para empezar el tratamiento del mieloma es importante distinguir entre problemas urgentes, como lesiones óseas, infecciones, daño renal o compresión medular, que requieren un tratamiento inmediato, y la planificación general para el tratamiento de la enfermedad. El tratamiento urgente no puede ni debe retrasarse. Recomendamos una consulta temprana con un hematólogo/oncólogo que esté familiarizado con el mieloma. Por ejemplo, pueden tratarse las opciones de cirugía de urgencia frente a radioterapia. También es importante asegurarse de que todas las opciones de tratamiento pueden reservarse para que estén disponibles para el futuro.

Una vez que se hayan tratado los problemas urgentes, pueden comentarse más detalladamente los planes generales. Normalmente hay tiempo para buscar una segunda opinión o consultar con un experto para confirmar que se han tenido en cuenta todas las opciones. Aunque los planes parezcan estar claros, si tienes cualquier duda o pregunta es mejor que la resuelvas cuanto antes. Es muy importante tener un plan de tratamiento elaborado de mutuo acuerdo con tu médico.


Qué causa los problemas médicos en el mieloma.

Las células plasmáticas sanas producen inmunoglobulinas, unas proteínas complejas que denominamos «anticuerpos». Las células de mieloma no producen anticuerpos con un funcionamiento normal, sino una inmunoglobulina anómala denominada «proteína monoclonal». Esta alteración del sistema inmunitario genera una disminución en la producción de anticuerpos normales necesarios para combatir las infecciones.

Muchos de los problemas médicos relacionados con el mieloma están causados por la acumulación de células del mieloma (véase la tabla 2). Sin embargo, a diferencia de otros tipos de cáncer, el mieloma puede causar muchas complicaciones a los pacientes porque las células de mieloma liberan muchas proteínas y otras sustancias químicas al microambiente local de la médula ósea y directamente al torrente sanguíneo.


 

Efectos locales en la médula ósea: Los efectos en la médula ósea incluyen una reducción en la producción de células sanguíneas y daños en el hueso circundante. Los resultados son las múltiples características comunes del mieloma como anemia, predisposición a infecciones, dolor y fracturas óseas e hipercalcemia.
 
Efectos fuera de la médula ósea: Los efectos fuera de la médula ósea se deben sobre todo a la proteína monoclonal producida por las células del mieloma. A medida que las células del mieloma se acumulan en la médula ósea, la inmunoglobulina o la proteína monoclonal específica del mieloma se libera a la circulación sanguínea. Esta inmunoglobulina o proteína monoclonal producida por las células del mieloma puede causar daño en los órganos diferentes (por ejemplo, el daño renal es bastante común). La proteína puede interferir en la coagulación o en la circulación sanguínea, y puede dañar otros órganos o tejidos. El tratamiento del mieloma elimina las células plasmáticas que proliferan en la médula ósea y contribuyen a las lesiones óseas, y también controla toda la sintomatología derivada de la producción y liberación del componente monoclonal. A diferencia de muchos otros tipos de cáncer, el mieloma no suele causar pérdida de peso.